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Los peligros del ayuno
Es cierto que «comer demasiado» o «comer mal», en especial con exceso de grasa, azúcares y alcohol, puede provocar sobrecarga ponderal, riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer... perjudicando la salud y reduciendo la longevidad.

Los regímenes basados en el ayuno, para una o varias comidas, durante un día, una semana... están de moda y sin embargo suelen presentar el efecto contrario del objetivo perseguido, o incluso pueden llegar a ser peligrosos.

Por consiguiente, le aconsejamos que «coma bien», no que ayune.

¿Por qué no debe saltarse el desayuno?

Tras la noche, en la que ayunamos obligatoriamente, el desayuno debe darnos la energía necesaria para iniciar el día, y en particular alimentar nuestro cerebro, despertar nuestra memoria, nuestro intelecto ¡e incluso nuestra alegría de vivir!

Cuando nos saltamos el desayuno, nos exponemos a tener sensación de hambre al final de la mañana, lo que nos llevará a picotear o a comer demasiado en el almuerzo... es decir, ¡a aumentar de peso! Si no come nada por la mañana, cuando llega la hora de la comida el cuerpo estará carente de energía y almacenará todo lo que recibe, aunque sea poco.

Para controlar el peso, los estudios muestran que es mejor hacer tres o cuatro comidas al día.

- Si nos saltamos el desayuno, o si pasa demasiado tiempo entre dos comidas, nos exponemos al mismo fenómeno, a saber, un hambre repentina a última hora de la mañana, fatiga, falta de vitalidad... lo que hará que el cuerpo almacene la totalidad de la cena.

- En cuanto a la cena, si bien puede ser útil aligerarla para evitar digestiones pesadas durante la noche, no le aconsejamos que la suprima o la reduzca demasiado. No olvide que sus células siguen activas durante el sueño y que sería nefasto que pasaran hambre.

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