Para empezar el día se necesita energía, sobre todo si va a ser un día movido, si hace frío, si practica deporte o si comerá tarde.
¿Por qué es necesario desayunar bien?
En muchos países se desayuna poco y mal y sin embargo, un antiguo proverbio dice: «Desayunar como un rey, comer como un príncipe, cenar como un mendigo».
Esta comida, para ser eficaz, debería aportar la cuarta parte de la energía diaria. Por ejemplo, una mujer de actividad media que necesite de 1.800 a 2.200 kcal al día debería consumir 450 kcal en el desayuno y un hombre que necesite 2.400 a 2.700 kcal al día debería consumir 600 kcal en su primera comida del día.
Un desayuno completo permite romper el ayuno de la noche y empezar bien el día.
El desayuno también es una forma de ser más eficaces a lo largo de la mañana. La energía que nos aporta alimenta el cerebro. Despierta la memoria, el intelecto, e incluso el buen humor.
Comer lo suficiente por las mañanas permite alcanzar un buen equilibrio alimentario. Desayunando bien no pasará hambre durante la mañana, no comerá entre horas, comerá con más moderación a medio día. ¡Y engordará menos! Si no come nada por la mañana, cuando llega la hora de la comida el cuerpo estará carente de energía y almacenará todo lo que recibe, aunque sea poco.
En fin, lo ideal es que el desayuno sea, si fuera posible, una comida familiar, compartida... un auténtico momento de felicidad.
¿Qué hacer cuando no tenemos hambre por las mañanas, o si tenemos prisa, llegamos tarde, estamos estresados?
Siempre podemos desayunar un poco más tarde. En ese caso, nos podemos llevar el desayuno de casa.
También podemos fraccionar esta comida y dejar uno o dos alimentos para consumir durante la mañana.
La ventaja es que evitará un ataque de hambre al final de la mañana y recuperará la energía mientras espera la comida, sobre todo si va a comer tarde.
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