- Si desea variar los menús y ofrecer otro tipo de platos, trate de aligerar las recetas tradicionales. Por ejemplo, si a sus hijos les gusta la pizza, prepárela en casa: pasta de pan, tomate rallado, daditos de jamón, champiñones y queso rallado, según su prescripción, poniendo cantidades mayores en la parte de la pizza destinada a los niños. Luego, el resto de las personas de la familia podrán añadir si lo desean aceite con guindilla, por ejemplo.
- Para el postre: aunque su marido y sus hijos se inclinen por los postres azucarados o pasteles, ponga sistemáticamente en la mesa una fuente de fruta.
Desde luego, probablemente no podrá excluir totalmente de la mesa familiar algunos alimentos que no le vamos a prescribir en su régimen de adelgazamiento: embutido graso (paté, salchichón, chorizo...), salsas muy calóricas (mayonesa...) algunos tipos de queso, pasteles y otros dulces... Por lo tanto, tendrá que tener fuerza de voluntad.
No obstante, no olvide que un pequeño «exceso» no es el fin de su régimen de adelgazamiento, ni mucho menos un motivo para abandonarlo.
Conclusión
Es totalmente posible seguir un régimen sin que lo tenga que seguir toda la familia. Solo tiene que dejar las salsas y aliños encima de la mesa y el resto de los miembros de la familia se servirán las cantidades que deseen.
Compruebe su equilibrio alimentario y su aporte calórico completando el cuestionario sobre su alimentación.
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